domingo, 25 de febrero de 2018


   La balada de amor de Peter Punk 

Anodino y metódico tras el biombo 

dibujo la palabra olvido.

Acuchillado de rojo, 

bajo la ventana de hotel,  Raymond Chandler

con el cadáver de la madrugada aun fresco. 

Donde sin menoscabo somos nosotros 

y cada uno por su lado. 

Por no renunciar a nada 

ejercimos nuestro derecho a perder 

y hacemos donde aquello que nos asusta. 

Roberto Gutiérrez Currás 


sábado, 24 de febrero de 2018

Obra de Don Agustín Casado

Que puedo decir , casi nada , la obra de Agustín habla por si misma, Pase y vean. Yo le dedico un ripio malabar a vuela pluma.

                                           
  A vuela pluma

Viñeta endecasílaba, punzante

su pintura de verso alejandrino,

verbo fácil , terror de gerifaltes.

De la raza de Forges, Mingotes, Peridis

pintor es y pudo ser, no ha querido,

porque sin querer hace fácil lo difícil.

Qué tendrá esa casa de Picasso

que tendrá marbella, que tendrá la costa

Los domingos el pueblo raso se coloca

con su viñeta. No habrá paz para los malvados

pongamos que hablo de Agustín Casado.






lunes, 19 de febrero de 2018


EVOLUCIÓN DE UNA PIEZA AL ÓLEO
Óleo sobre tabla
40 cm x 60 cm
2018
Roberto G Currás







            


domingo, 4 de febrero de 2018


Costó mucho romper con estos cuadros , el desapego después de horas de trabajo. El arrastrar con la espátula e intervenir lo que en apariencia ya estaba terminado. No intento destruir mis pinturas lo que hago es intervenirlas.

Roberto G Currás




jueves, 1 de febrero de 2018











"¿Tia Gertrudis? Esa nos va a enterrar a todos".
El Flaco Cabrera
GERTRUDIS 

Tío Rodrigo, decían, era un santo. Luego de despedir la familia a tía Gertrudis en el camposanto del rancho, a la hora de la comida que todavía se sirvió en la casa de los tíos citados, el tío Luis especuló la fórmula del éxito de aquel matrimonio modelo, y le dio por ventilarlo como para quitarle hierro al evento. "Todo mundo sabe quién tenía la última palabra en esta casa ", lanzó. Algunas risas medio animaron la gran mesa de cedro - más vieja que muchos de los comensales- en el corredor que usualmente servía de plato para pollos y gallinas. El olor del café negro y los tamales apenas sacados de la paila, consolaron un poco esa tarde de domingo lacrimoso. Ernestina siempre se preguntó porqué en los funerales parecía llover como si los nubarrones cargados fueran acompañantes oficiales y obligados de los sepelios, sin importar la estación, el mes ni el día de la semana.

Como haciendo honor a su filosofía de su larga vida, Gertrudis murió precisamente en sábado. El séptimo día de la semana, cuando Dios descansó, una última afirmación para equiparar su ego, tan grande como sus dimensiones, en medio de aquel contexto rural que, ya se sabe, ha sido coto de poder de hombres. Ernestina pensó entonces que su abuela era atípica. Anomalía para algunos, muy mandona para otros. Conmiseración para su abuelo de parte de muchos. "Era un santo", decían hasta las otras tías, la mayoría rascando los ochenta.

Gertrudis era el nombre más mentado en toda aquella rancheria y algunas colonias del pueblo -cabecera municipal, por cierto- situado a media hora, si se va en camioneta. Se sabían anécdotas de ella desde medio siglo atrás, y algún hermano suyo - uno de los siete que eran- las relataba con cierta admiración, rematando en carcajada. "Ensilló el caballo y se fue a traer la mula que se escapó. Se la dio a tio Rodrigo para que la encerrara, bajó del caballo y se metió a la cocina a echar tortillas".

"Jamás vi a mis padres reñir". Se ufanó una ocasión tía Lupe, la tercera de los hijos. Tío Luis entonces se reía para adentro y seguía mascando la tortilla remojada en el caldo de res. Con el tiempo saltó la principal razón de la soltería de Lupe: a sus más de cuarenta años no encontraba el hombre ideal. "Ay, hija. Si piensas que vas a encontrar otro como tu papá estás muy equivocada", le amonestó un día la matriarca, quien gustaba de estar siempre en poder de la razón. Cuantos más lustros pasaban por su longeva vida, aquella obsesión parecía acentuarse. "Enquistarse", le corrigió un día medio irónicamente tío Luis a tío Marcos, el primogénito.


Al entierro de la nonagenaria dama, mi tía, vino gente de todos lados. Del pueblo, del rancho, de alguna ciudad del norte, del centro y del sur de México. Tío Remigio estaba por llegar de Dallas, pero su madre se le adelantó y ya no alcanzó a presentar sus respetos ante la tumba antes que la volvieran a cerrar. Llegó y plantó su corona de flores. El húmedo aroma de la tierra recién removida recibió al hombre canoso de complexión robusta, sombrero en mano. El monólogo mental dejó un rostro de madera a su paso. 

Rosalba Lagunes 

martes, 30 de enero de 2018


SELECCIÓN DE PIEZAS EN DEL NUEVO PROYECTO EN EL QUE ESTOY TRABAJANDO 







La búsqueda de le belleza. Un ejercicio que quería compartir contigo amable lector. 




Mi propuesta artística es ética y estética, porque quiero aportar el valor de la belleza como fuente de energía para hacer un mundo mejor. La belleza, su búsqueda es mi compromiso con el arte, en el cual asumo todo los riesgos hasta concretar la imagen de aquello que quiero transmitir.
Mi infancia ha trasncurrido en la ciudad de Marbella en un extraño equilibrio entre el lujo y el hedonismo y la ética del trabajo. Por eso mi obra, de una manera paradójica, se yuxtaponen colores con distintas influencias desde el expresionismo aleman hasta el pop art o el art deco.
El proceso creativo que relaizo surge a partir del caos y la incertidumbre. Es un decurso que establece sus propias reglas y descarta otras a medida que se desarrolla con la intención de dejar una huella y en el que solo soy el intermediario entre lo que se ve y lo desconocido.
Delante de un lienzo en blanco nace una experiencia intuitiva a través del   con distintos elementos con los que trabajo , óleo , acrílico, aceites y barnices. El ritmo poético que produce este contacto es el que va dando la combinación en equilibrio de elementos figurativos y abstractos.
El óleo es mi material de trabajo preferido por ser un elemento orgánico aunque a también empleo pintura al acrílico en los preliminares de una obra.
Me gusta que la pintura recorra el lienzo con gran libertad, combinando empastes gruesos con veladuras y adesiones de telas previamente envejecidas.
Las figuras que más abundan en mi obra son los rostros y la figura feminina, con abundantes texturas y trazo expresionista.
Esta en definitiva es mi motivación para ponerme cada día delante de un lienzo y hacer lo que hago. 


Roberto G Currás https://www.saatchiart.com/Currscontacto

CABARET EXPRESIONISTA El grito expresionista puede ser interpretado como un intento por restituir la relación orgánica entre trabajo,...